Mi profe me encarga ahora, que describa algo que nunca antes había probado.
Tarea difícil . . . ¡Voto a Brios! . . . Pues uno ya viene de vuelta de haber probado todo lo que ha podido. Es muy probable que aún me queden algunas cosas pendientes , pero . . . no me apetecen. Pido consejo en mi entorno y . . . aún peor. Que si beber lejía . . . ya lo probé. Que si comer una cucharada de chiles jalapeños . . . también. Que si una cucharadita de wasabi japonés . . . también lo he probado. Que si un chupito de alcohol de 96 . . . también. Le pedí a mi hija que me consiguiera una pastilla de éxtasis . . . casi me pega.
Algunas sugerencias eran curiosas, interesantes, pero . . . para valientes: Depilarse las ingles ¡Demasiado sufrimiento! . . . Ó andar, todo un día, con una compresa mojada en tomate. ¡Ya vale! . . .
Creo que mejor será describir mi fracaso al no encontrar qué probar. Dudo de si he probado demasiado, o si es que ya me falta fantasía. Posiblemente sea por falta de interés. También podría haber sido por haber tenido antes demasiada tendencia a experimentar. Cierto es que no me resulta fácil. Desde luego, de sabores . . . difícil. De olores . . .aún más. Experiencias me quedan algunas . . . pero fuera de mi alcance ahora.
Admitiré mi infortunio y asumiré mi derrota. Me entristece, como todas las derrotas. No me gusta perder. Me encantan los retos, . . . pero para poder hacerles frente . . .
Estaba yo con esto ya escrito, cuando mi nieta, de 16 meses me dio la idea. Su madre nos cuenta como la niña alcanzó un frasco de repelente para los mosquitos. Consiguió quitar la bola del roll-on y echarle un trago. Su boca olía a repelente. La llevaron al médico, y lo primero que hizo fue probarlo. El médico les tranquilizó diciéndoles que la niña no podía haber bebido mucho. ¡Quemaba!.
Busqué mi repelente. Antes de leer todas las advertencias de la etiqueta lo olí. Está perfumado. No huele mal. Incluso diría que hay colonias que huelen peor. Sin pensármelo dos veces, un traguito y a paladear: Penetrante. Muy penetrante. Sube un escozor por la nariz arriba, rápido, agudo, intenso. El sabor es un poco dulzón, a la vez que ácido. El problema es que realmente quema. Deja los labios con una fuerte sensación de quemazón, y la garganta con un picor persistente, un fuerte resquemor. La saliva no deja de fluir. Creo que voy a poner fin al tema. Ya me he pasado en la extensión del texto. Voy a beber algo para diluirlo.
Tengo la sensación que el aroma se ha quedado instalado permanentemente en la nariz. . . Siento mareos . . .
No. Es que tengo sueño.
INTRODUCCIÓN
¿Para qué escribir las memorias, sabiendo que la memoria traiciona la realidad con muchísima frecuencia? Dos personas con la misma vivencia, pueden recordarla de forma muy diferente, algunas veces incluso diametralmente opuesta. Lo que muchos recordamos se parece a una fotografía estática que nuestra mente se encarga de decorar y dramatizar.
Aun así, creo que ha llegado el momento de acceder a la petición de mi hija y escribir algunas de las aventuras que recuerdo, antes de que se esfumen, como les ha pasado a mis mayores.
No creo que esto sea nada importante, salvo para unos pocos, pero a mí me hubiera gustado haber tenido una historia escrita por mis abuelos, en donde me contaran los momentos que ellos querían recordar.
Dedicado a mis hijos.
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Aun así, creo que ha llegado el momento de acceder a la petición de mi hija y escribir algunas de las aventuras que recuerdo, antes de que se esfumen, como les ha pasado a mis mayores.
No creo que esto sea nada importante, salvo para unos pocos, pero a mí me hubiera gustado haber tenido una historia escrita por mis abuelos, en donde me contaran los momentos que ellos querían recordar.
Dedicado a mis hijos.
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domingo, 14 de marzo de 2010
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